Al menos dos muertos tras nuevo ataque de EE. UU. contra supuesta narcolancha cerca a Colombia

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Estados Unidos vuelve a atacar en aguas cerca a Latinoamérica. Al menos dos personas murieron luego de que las fuerzas del país dirigido por Donald Trump embistieran una embarcación que supuestamente trasladaba drogas, en el Pacífico oriental, cerca a Colombia. Como en asaltos previos en la región, Washington no ha mostrado pruebas de las acusaciones.

Nuevo ataque letal de Estados Unidos en el marco de su llamada operación ‘Lanza del Sur’.

En esta ocasión, el Comando Sur señaló que sus tropas lanzaron un ataque contra una supuesta narcolancha en aguas internacionales del Pacífico oriental, cerca a Colombia.

Al menos dos personas murieron. Washington aseguró que se trataba de un navío operado por “Organizaciones Terroristas Designadas”, aunque no ha mostrado pruebas de que las personas que se transportaban en la embarcación trasladaran drogas como asegura. Una dinámica que ha repetido desde que inició su despliegue naval en el Caribe en agosto de 2025–posteriormente extendido al Pacífico oriental– y que desde septiembre inició ataques en los que deja más de 100 personas muertas.

“El 5 de febrero, bajo la dirección del Comandante del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear realizó un ataque cinético letal contra una embarcación operada por Organizaciones Terroristas Designadas. La inteligencia confirmó que la embarcación transitaba por rutas conocidas de narcotráfico en el Pacífico Oriental y participaba en operaciones de narcotráfico. Dos narcoterroristas murieron durante esta acción. Ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses resultó herido”, señaló el Comando Sur en un mensaje difundido en su cuenta de la plataforma X.

Este ataque fue dado a conocer justo después de que el pasado miércoles 4 de febrero el presidente colombiano, Gustavo Petro, se reuniera en la Casa Blanca con el mandatario Donald Trump tras meses de desavenencias y cruces retóricos, ante lo que Washington considera falta de colaboración en la lucha contra el narcotráfico.

Bogotá ha desmentido esas acusaciones. “Si hay un país que lucha de forma efectiva contra las drogas es Colombia”, señaló la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda en la víspera de ese encuentro.

El narcotráfico fue un tema central de la conversación entre Trump y Petro. Aunque pocos detalles han sido dados a conocer públicamente, el mandatario colombiano indicó que no abordó con su homólogo estadounidense el tema de las fumigaciones de cultivos ilícitos.

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Masacres en el mar, ante un marco legal cuestionado

El nuevo ataque eleva a al menos 128 el número de personas muertas en esas operaciones que Estados Unidos ha justificado como parte de un “conflicto armado” con grupos de narcotráfico, pero que expertos jurídicos y organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch han descrito como “ejecuciones extrajudiciales”.

La frecuencia de estas embestidas en el Caribe y Pacífico oriental ha disminuido desde el pasado enero, cuando EE. UU. lanzó ataques contra varias ciudades de Venezuela, que terminaron con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro. El mandatario, posteriormente trasladado a Nueva York, por cargos de presunto narcotráfico, fue durante meses blanco de la mayor parte de las amenazas de la Administración de Donald Trump mientras acrecentaba sus operaciones en aguas cerca a Latinoamérica.

Sin embargo, ese tipo de asaltos no han concluido. 

La semana pasada, el Ejército estadounidense informó que la cifra de víctimas mortales por esa ofensiva aumentaba a 126 personas, incluyendo quienes se presume que murieron tras perderse en el mar. 

El número abarcó a 116 personas que murieron inmediatamente en al menos 36 ataques perpetrados desde principios de septiembre en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental, según informó el Comando Sur de EE. UU. Se cree que otras diez personas han muerto porque los investigadores no las localizaron tras un ataque.

Bajo la figura de “conflicto armado” contra el narco, el Gobierno de Trump ha justificado las operaciones que lanzó sin aprobación del Congreso, que no ha frenado esas acciones, pese al escrutinio. El mandatario cuenta con la mayoría de su bancada el Partido Republicano en las dos cámaras, lo que le ha permitido operar sin mayores obstáculos.

Pero sus acciones siguen siendo cuestionadas dentro y fuera del país.

“No existe un conflicto armado entre Estados Unidos y Venezuela, o entre Estados Unidos y Colombia, o entre Estados Unidos y estos grupos de criminalidad común. Lo que hay es un fenómeno de crimen organizado que debe ser enfrentado con funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, que investigan, juzgan y sancionan redes de narcotráfico, pero no ejecutan de manera sumaria sospechosos en embarcaciones en el Caribe y en el Pacífico”, destacó el pasado octubre Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.

La Administración Trump ha proporcionado pocos detalles y ninguna prueba, al menos de forma pública, que sustenten sus acusaciones. Aun si se tratara de embarcaciones que trasladaran drogas, los interrogantes son múltiples: por qué el Ejército estadounidense está llevando a cabo los ataques, en lugar de la Guardia Costera, la principal agencia de aplicación de la ley marítima de Estados Unidos, pero, sobre todo, por qué no ejecuta otras medidas, como la detención de los ocupantes en vez de matarlos.

Entretanto, las familias de dos ciudadanos trinitenses que murieron en uno de esos ataques, el pasado octubre, demandaron al Gobierno de Donald Trump la semana pasada, calificando el asalto de “crimen de guerra” y parte de una “campaña militar estadounidense sin precedentes y manifiestamente ilegal”. 

Es el primer caso de homicidio culposo que se conoce derivado de la ofensiva ‘Lanza del Sur’ que pondrá a prueba en los tribunales la justificación legal de los ataques, que según muchos expertos constituyen una flagrante violación de las leyes de los conflictos armados y del derecho internacional.

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Con AP y EFE

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